Hoy traigo un concepto muy tonto pero que encuentro interesante y hasta cierto punto poderoso.
Es tan tonto, y tan obvio, que lo tenía delante pero nunca lo había pensado.
Hasta hace poco.
El concepto es la OPCIONABILIDAD.
O más sencillo, TENER LA OPCIÓN DE.
O más sencillo todavía, LENTEJAS.
Si quieres las coges y si no, las dejas. Pero eso es bueno, porque las puedes dejar.
Nadie te fuerza a tomarlas con un embudo.
Tener opciones es positivo. Tanto que normalmente te cobran por tenerlas.
Y resulta que con el banco tenemos opciones, y gratis.
Es la mejor arma que tenemos.
Dentro de que son unos abusones y hacen lo que quieren, la lucha guarda ciertas reglas.
Porque hay un árbitro por medio, el notario.
Si firmas una hipoteca, el banco no te la puede quitar, pero tú sí se la puedes quitar a ellos.
Te puedes divorciar de ellos, pero ellos de ti no.
Divorcio asimétrico.
Te puedes despedir de ellos, pero ellos de ti no.
Despido asimétrico.
Vale, no he dicho nada que no sepamos, pero conviene recordarlo. Porque si lo interiorizas es más fácil tomar decisiones.
Tras cambiar la hipo de variable a fijo 1,55 el pasado noviembre, me pueden pasar dos cosas:
Que el Euribor siga subiendo… BIEN
Que el Euribor vuelva a bajar… MAL.
Si firmo 1,55 y vuelve a negativo, habré hecho el tonto. Está claro.
Peeero… si pasa eso sacaré mi OPCIÓN DE CAMBIARME, mis lentejas, y me iré a otro banquito… que en ese escenario seguro que dará algo mejor.
Así que con esta estrategia AMARRO unas condiciones. Y si la cosa empeora, ya las he amarrado.
Pero si pasan a dar algo mejor a lo mío… pues me cambio y AMARRO algo mejor.
¿No me digas que no es maravilloso?
Quizás me he pasado con lo de maravilloso…
Pero quiero transmitirte que la hipoteca no tiene que ser para toda la vida. En 30 años pasan muchas cosas.
Y si en su momento firmaste un Twingo y ahora dan Ferraris, pues te cambias. O al revés…
Quizás tu banquito se ponga celoso y te mejore las condiciones cuando le enseñes otra oferta.
Es nuestra arma. Firmamos algo pero luego lo podemos mejorar. Ellos no.
Pd1. Siempre hay que mirar los costes del cambio ya que a veces no interesa.
Y es que el que diablo está en los detalles… y los detalles están en una super-guía, que espero escribir algún día.
Pd2. Intenta negociar la menor comisión de cancelación posible.
Para que en el futuro te puedas cambiar.
Pd3. Hablando de opciones, ahora tienes la opción de no hacer nada.
Aunque también puedes compartir este mail con quien conozcas que le gusten las lentejas.
